17.7.09

Tieregarten 3 años. Modo de uso.

Lo noté hace un mes, lo olvidé el día que correspondía. Tieregarten cumplió tres años el pasado 14 de julio (alonsanfán dela patrí lleyur de gluar...). Abrió el 14 de julio de 2006.
Poco tiempo antes me había aventurado en el mundo blogero, porque la chica con la que estaba "entrando" (pues que no salíamos!!) me comenta en una travesía en metro que nos llevaba a las 7.30 de la mañana a nuestros respectivos trabajo que había puesto las cosas que yo le había escrito en su blog (¿y qué será un blog?). "Si te molesta las saco..." Me sentí elogiada. Me dio una dirección que cerraba con algo críptico al estilo blogspot.com. Seguramente debió aclarar que no cerraba con punto ar. Fui columnista ad honorem por unos meses, hasta que me decidí a abrir un blog.

Busqué títulos, pensé y repensé. Me decidí por un nombre alemán, ya que yo frecuentaba ese idioma por esas épocas y tomé la versión corregida de Tiergarten (zoológico). Porque mi título no es literalmente la palabra alemana, sino que quedó Tiere (animales)-garten (jardín). En ese momento me pareció mejor modificar la palabra y que no caer en cada buscador del célebre parque berlinés. Tal preocupación hoy, mirada a la distancia, me resulta una sobrerana estupidez. Pero ya mis lectores me han likeado así y Eisberg me hizo ese banner precioso. No vale la pena el cambio. No tendría sentido.

Lo cierto es que, por casualidad entré en este mundo y me quedo en él. Hasta el punto de que conocí a mi señora por este medio (les evito la historia, ya de público conocimiento) y compartimos un blog, mi segundo blog a la sazón (aunque en algún momento dejé en lectura pública otro con cartas/mails que he enviado y recibido y he tenido algunos blogs "dedicados" y de lectura restringida), en el que puedo disfrutar del aire de proyecto compartido. Eisberg y yo discutimos temas, fotos, nos preguntamos, nos divertimos en ese espacio.

Pero vuelvo a Tieregarten. El blog fue tomando un espacio en mi vida: más de una vez me ha sucedido pensar "esto va para el blog". Me ha servido de catarsis, de divertimento. Todavía me resulta raro ver que este espacio "virtual" ha tomado carnadura propia. Espacio en términos de físico y más real, imposible. Al punto de tener su momento al mediodía (a menos que sea un día de locos) para responder comentarios y algún ratito nocturno para publicar y leer blogs amigos.
Mi amiga Regina se sumó como colaboradora alguna vez. Mis otras amigas lo leen. Algunas pocas no tienen idea de qué la va, pero de todas formas lo tienen como bookmark.

Hay registro de viajes, vacaciones, apasionamientos, fotos, comentarios. En un principio lo presenté como un diario íntimo y público, espacio para compartir lecturas y películas. Después fue pasando a un cariz más de espacio lésbico. Soy lesbiana y mi vida está atravesada de ese "ser lesbiana". Intenté algunas taxonomías, concursos y tonteras de ese estilo. Pero lo que más satisfacción me ha dado fueron los momentos en los que salieron a la luz historias, que yo creía perdidas en mi cabeza o, peor aún, ya inexistentes. Recuerdos de esa adolecencia en la que ya me sentía lesbiana, amigas, deseos. El inevitable primer amor, que la gente de Página 12 también quiso publicar.

Este ha sido espacio para amigas, lectoras (que se hicieron amigas), lectoras-sólo-lectoras, personajes a los que "no les cierra bien el frasco", ilustres desconocidos ante los que se me escapa un ohhh admirado cuando me dicen que han dedicado nosecuantos días en leerse completo el blog. Y caballeros que me han seguido con fidelidad, humor y cariño. Pero, admitamos que este es un blog en el que predominan las lectoras.

Como balance provisorio, he sido feliz escribiendo este blog. Ha cambiado mis hábitos (y mi estado civil;).

Me siento parte de la blogósfera.

¿¡Quién me lo hubiera dicho!?

16.7.09

Una, trina y ternada

Resulta ser que un grupo de chicas decidió armar un ránking de los blogs de temática lesbiana. No sólo eso, sino que también decidieron premiar mes a mes los mejores poste, el blog más representativo, la mejor fotografía.
Les presento a las chicas de LesBlolgs Supreme y recomiendo su lectura ya que siempre termina por acercarnos a nuevos sitios y buenos textos.
Acabo de enterarme de que nuevamente me han incluido en una terna para premiar uno de mis post, "Abrete sésamo y el clóset se abrió". Esta vez, como mejor post del mes de junio. Ya me habían honrado en el mes de marzo, como post mejor redactado por "Cuando me pongo proustiana" en nuestro otro blog.
De más está decir que, si bien las chicas de LesBlogs eligen a quiénes van a hacer las ternas cada mes, puede votar toda tortoblogera del medio, siempre y cuando lo haga a través de un perfil de un blog.
Mil gracias. Qué lindo es el reconocimiento de los pares. Qué linda sorpresa es recibir la nominación. Qué buena cosa es la bollósfera.

13.7.09

página 161- 5ta línea

Artus me envía el guante y yo lo tomo. Estoy medio rodeada de libros en este momento.

Me atengo a la respetable cláusula Artus (que me parece la mar de lógica) y propongo a :

Mi bienamada Eisberg
Las queridas amigas de Mármol, belleza sólida
Marielet y sus pensamientos a corto plazo
Marga, a quien le gustan los memes.
La latina Ceteris Paribus.


1. Sara Vassallo, Sartre/ Lacan (el verbo ser: entre concepto y fantasma), Catálogos, Buenos Aires, 2006.

Sólo una diferencia subsiste: la relación con el Otro no se reduce a evacuar la falta de ser y por ende al otro sino que pasa por lo que Sartre llama el hecho de "asumir" al Otro.

2. Elisabeth Roudinesco, La familia en desorden, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005

No quiso entenderse que esa juventud reivindicaba otra autoridad, un nuevo orden simbólico, una nueva ley del mundo y el deseo, capaces de respondes a las mutaciones de la familia que surgían en la vida social.

3. John Irving, A prayer for Owen Meany, Ballantine Books, New York, 1990.

For what would everyone say about me and the girl I chose and what would the girls I didn't choose think of me?

9.7.09

Acerca de por qué yo era virgen

Miro con simpatía cierto despertar adolescente. Claramente no me gustaban los varones y ya comenté en este espacio mi primer amor por una mujer. Pero ahora quería escribir sobre esa sensación tan difundida entre todas las lesbianas ( y minorías por antonomasia)... la tremenda frase que nos cruza como un rayo:" Estoy sola en este mundo, soy la única". Y no me refiero a la cosa autoconfirmante de que todas somos únicas e irrepetibles y bla, bla, bla. Sino a la lascerante confirmación de que nos quedaremos solas y vírgenes en este mundo porque somos las únicas lesbianas sobre al tierra. Tal vez alguna * de ustedes arquee un ceja en ademán socarrón, pero otras se sentirán bien e inmediatamente identificada. Hemos sido adolescentes o muy jóvenes, hemos estado confundidas, hemos puesto doble llave al closet (just in case). Y ese es el punto. No hay peor ciega que la que no quiere ver, ni sorda que la que no quiere oir, ni lesbiana que la que no quiere asumirse. Y así las cosas.

Mientras yo debatía mi adolescencia en este mundo sin lesbianas a la vista, mi vida trancurría rodeada de mujeres a las cuales gustaban las mujeres. Pero todas me resultaban poco interesantes, sospechosas, desechables. Si esto sucedió entre los 14 y los 17 años, ya a los 17 y dos meses tenía la confirmación de que la profesora de Química (¡y yo que era la mejor alumna!) era lesbiana y que una de las preceptoras, también lo era y que aquella muchachita del coro que había egresado un año antes era la más torta del mundo y, por añadidura, amiga íntima de las dos antes mencionadas. Y yo... yo me quedaba sola y enfurruñada, buscando con la mirada a la profesora de Geografía (que era hermosa y se parecía a Catherine Deneuve y que, sic las malas lenguas, era la novia de la de matemáticas).

De todas formas mi situación era clarísima: esos amores imposibles, inasibles y fáusticos me mantenían a salvo de una realidad mundana: la de tener una novia y presentarme al mundo como lesbiana. El hecho de que me gustaran las mujeres era mi jardín privado. Y tan solitario...

Recuerdo ahora de mis años de Conservatorio a una chica en particular. Me llevaba unos años, no era realmente bonita pero era muy dulce y tenía un excelente sentido del humor. Tenía una voz grave, tal vez demasiado masculina, que le traía grandes problemas.¿Cómo hacerse cargo de esa tremenda voz de contralto, tener esos gestos masculinamente dulces y no asumir su sexualidad? Recién unos cuantos años más tarde me di cuenta de que L. podría haber sido mi compinche, mi confidente. Tarde, ya demasiado tarde porque le había perdido el rastro (y sólo un milagro confirmado podría hacer que la contralto que luchaba con los verdes prados de Händel me leyera). Recuerdo su andar, su eterno tapado gris, su voz grave y aquel acercamiento único y sorpresivo, ese abrazo por la espalda con un ay, Fiamma dicho al oído que me dejó silente y sin respiración.

El mundo es ancho pero no es ajeno. El mundo está lleno de oportunidades. Sólo depende de nuestra inteligencia, nuestra apertura emocional. Concuerdo que no es lo mismo para quien vive en una gran ciudad occidental, para quien dormita bajo el burka o quien vive en un archipiélago asiático perdido. Pero hoy en día puedo ver mis fantasmas: yo sentía con pavor que era la única lesbiana de este mundo, porque en mi estrecho mundo interior sólo tenía espacio para mí misma. Sólo podía confiarme en mis secretos esas sensaciones divinas que me provocaban la cercanía de otra mujer, su atención, su palabra.

"A Lestrigones, Cíclopes, al fiero Poseidón no hallarás nunca si no los llevas en tu alma" dice mi bienamado Kavafis. Y así es. Prefiguramos nuestras vidas en el espacio que nos dejan nuestros monstruos interiores. Y gracias a esa misma anomalía, también somos quienes tenemos la facultad de liberarnos.

Somos únicas, pero no estamos solas ni aislada. El amor nos afirma. Nuestro amor es legión.


*N.de la autora: mis caballeros lectores sabrán comprender la omisión de este caso.

5.7.09

¿Lo hemos merecido?

Por Von Eisberg desde la redacción de Juego de Damas


"La mañana del 16 de abril, el doctor Bernard Rieux, al salir de su habitación, tropezó con una rata muerta en medio del rellano de la escalera. En el primer momento no hizo más que apartar hacia un lado el animal y bajar sin preocuparse. Pero cuando llegó a la calle, se le ocurrió la idea de que aquella rata no debía quedar allí y volvió sobre sus pasos para advertir al portero. Ante la reacción del viejo Michel, vio más claro lo que su hallazgo tenía de insólito. La presencia de aquella rata muerta le había parecido únicamente extraña, mientras que para el portero constituía un verdadero escándalo. La posición del portero era categórica: en la casa no había ratas. El doctor tuvo que afirmarle que había una en el descansillo del primer piso, aparentemente muerta: la convicción de Michel quedó intacta. En la casa no había ratas; por lo tanto, alguien tenía que haberla traído de afuera. Así, pues, se trataba de una broma".

-Albert Camus, La peste, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1985, trad. de Rosa Chacel.



El diario de hoy nos informa que en un mes todos (sí, todos) conoceremos a alguien infectado con la gripe A. Ya han muerto 60 personas.

La desgracia nos enseña, si somos lo suficientemente humildes como para aprender algo, que una pandemia puede ser evitada. Sólo hay que actuar a tiempo y estar preparados. La respuesta improvisada, errónea, inconstante, absurda y negacionista de la actual administración nacional también nos deja una enseñanza: no se puede dejar en manos del azar ni nuestra responsabilidad ni nuestros derechos como ciudadanos. Señoras y señores, esto no es un juego.

4.7.09

Paréntesis

Trabajo remoto. Desde mi casa. O a distancia. O remotamente trabajaré. O qué sé yo.
Me llevaré para acá y para allá la notebook. Me mantendré conectada.
Tiempos de la peste. Gripe A negada por medio mundo y padecida por el otro medio.
Autoaislamiento. Una amiga desecha todo contacto social, tiene ya problemas respiratorios. Otra, vuela de fiebre. Una tercera, se descubre en una cirugía urgente. Otra me dice que no pasa nada, vamos a bailar.
Yo ya no iré a trabajar. El trabajo vendrá a mí.

Todo siguió igual (casi igual) hasta que la peste despertó sus ratas y las mandó a morir a una ciudad dichosa.
Toda peste es simbólica.
Toda peste es un duelo.

28.6.09

N1h1: la estupidez inmuniza

En el reinos de los idiotas, ¿quién será rey?
Por motivos laborales, nos estuvo llegando durante toda la semana información que ponía los pelos de punta. El viernes tuvimos un pequeño remedo de éxodo, ya que ante la inminencia de "emergencia sanitaria" tuvimos que desalojar, calculando que esta semana trabajaríamos desde casa.
Leo y leo diarios. Y consulto las novedades con mi amiga y médica de cabecera. Ella menea la cabeza y poco dice, pero se la ve preocupada: no hay medidas ni coherencia. El "aislamiento de pacientes" se hace con una cortina en muchos casos en algunos centros de salud...
Leo diarios, les decía, y es el gran diario argentino el que me ofrece en la versión digital uno de los más claros ejemplos de esquizofrenia. Por un lado, preocupados y agitando la banderita argentina del periodismo comprometido el día lunes:
Confirman otros tres muertos, ya son diez los casos fatales
"Más temprano, autoridades sanitarias de Jujuy, San Luis y La Pampa confirmaron los primeros casos de la enfermedad. Hasta el momento, sin embargo, sólo se han reportado víctimas fatales en el Area Metropolitana."
Allí comentan, criteriosos, la necesidad de frenar el brote de gripe en la capital y el conubano, ya que en muchas provincias no ha sucedido nada y es bueno que así continúe sucediendo.
Vuelvo el jueves y leo:
Ante la crisis, lanzaron un plan invernal para fomenta el turismo en todo el país.
"Hay que despertar interés en todos los destinos", aseguró el secretario de Turismo, Enrique Meyer.
http://www.clarin.com/diario/2009/06/25/um/m-01946286.htm


¿Qué entendieron los que leyeron Clarín toda esta semana?
¿Qué piensan los editores de este diario?
¿Qué nos toca a nosotros?

21.6.09

Lo opuesto del sexo

Nos conocimos a comienzos del 2005, tal vez 2006. Yo debía presentarme a una serie de exámenes en la Universidad de NNN a causa de una exigencia laboral. Y, además de ponerme a estudiar como loca, busqué un poco de ayuda. Fiorella (porque así la llamaremos) tenía como lengua materna aquella misma que yo tanto ansiaba perfeccionar y comenzamos a trabajar juntas. Y me sentía cómoda trabajando en sus clases,estudiaba mucho, muchísimo y por varios motivos: uno, porque siempre he sido una muchacha muy aplicada; otro, porque tenía una relación que se estaba yendo a pique y no hay nada mejor que trabajar duramente y estudiar duramente y poner toda la libido (duramente agónica en ese vínculo) en un desempeño intelectual de alta exigencia. ¡Una llega tan cansada a la noche y queda tanto por hacer los sábados y domingos por la tarde!

Y así pasaron los meses. Estudié mucho. Rendí cum laude los exámenes. Me separé. Y me hice amiga de Fiorella. Muy. Tan amiga, hasta el punto de no poder seguir evitando el tema de mi ex pareja o mis elecciones sexuales. Ella sabía que hacía unos pocos meses que me había separado de la persona con quien había convivido los últimos años, pero dada mi llorosa condición y mi reticencia, los detalles habían quedado al margen.

Recuerdo la escena. Porque claro que hubo una escena: Plaza Serrano, enero en Buenos Aires, mesa a la sombra de unos arbolitos. Ella pregunta sonriente: nunca me dijiste cuál era el nombre de tu marido. Miro el cielo entre las hojas porque sé que esa será la foto fija de "nuestra película". Respiro profundo. Respondo: no tuve un marido sino una mujer. Ella sonrió satisfecha. Y largó una catarata de comentarios simpáticos. No volveríamos a vernos hasta entrado febrero. Habíamos pautado una semanas de vacaciones simultáneas porque, si bien ya había preparado mis exámenes, seguíamos leyendo juntas cierto autor de difícil comprensión pero deliciosa lectura.

Y se distanció de mí. No tuve noticias de ella a mi regreso. Mis mails recibían como respuesta el comentario de todas sus ocupaciones, fatigas y trabajos. Supe que me evitaba. La llamé y tomé a la discriminación por los cuernos. Hablamos del tema, confesó sus reticencias para volver a verme. Explicó su curiosidad sobre el tema e hizo preguntas más allá el pudor. Respondí poco y nada y sentencié: Imposible llegar a saber todo lo que preguntás sin poner el cuerpo.

Ella se volvió compinche. Dijo que nunca se había vinculado con alguien como yo, y que con el tiempo haber resuelto los problemas internos, los prejuicios. Yo le creí y respiré aliviada. Hasta llegó a decirme que había creído entrever en mí un intento de seducción (¿wtf?). En el trascurso de ese año, dejé el celibato pero seguí estudiando: me esperaba una segunda batería de exámenes a fin de año. Pasó la angustia por la separación y cierta querida dama ayudó a que se disiparan mis penas. Ella asistía curiosa a las llamadas que yo recibía cerca de las a las 20.30 (¿Qué hacés? ¿Cenaste? Voy a tu casa a dormir). Ya se había hecho un cuadro de situación y mientras intentaba huir de su propia vida familiar resquebrajada, me decía que mi elección en la vida había resultado facilista, ya que era más simple relacionarse con otra mujer (que te vuelve loca) que con un marido (al que no querés ni tocar con un palo). Yo tragaba saliva y no respondía.

Nos habíamos acercado cada vez más, éramos amigas. Yo había intercedido para ayudar a uno de sus hijos, la había escuchado y acompañado ante el desaliento matrimonial. Y, mientras tanto había cambiado de trabajo, me había puesto, ahora sí, formalmente de novia. De nada o casi nada podía quejarme: buen trabajo, sueldo tranquilizador, corazón enamorado. Di mis exámenes y dejé de dedicarle tantas horas al estudio. Hice un efectivo: get e life! y sucedió.
Pero también sucedió la agresión, la mirada ladina, las acusaciones y reclamos. Mi vida había cambiado, mis ritmos eran otros. Ya no podíamos almorzar entre semanas porque el Comongüelt S.A. había comprado mi tiempo en exclusiva y yo ya no trabajaba en el centro. Cada vez podía dedicarle menos tiempo.

Me transformé en alguien enjuiciable, criticable. Parecía imposible pensar que mi palabra había sido buscada y valorada sólo unos meses atrás. Presenté unos meses más tarde a mi hermosa novia. Y no fue para mejor. Por la misma época comenzó ella a comentar que yo era lesbiana porque si es la verdad y vos lo vivís con normalidad, por qué yo no lo diría...

Nos vimos cada vez menos y ante cada una de mis novedades, la respuesta encerraba una crítica ácida y descorazonada. Me amargué por un tiempo: ¿Fiorella no es feliz al verme feliz?

En el último mensaje que envié la saludaba y le decía que extrañaba nuestros encuentros de charla y libros, lo cotidiano de nuestra amistad. La respuesta llegó con un: agradezco tu recuerdo. Sólo respondí: Lo siento, entendido. Has sabido ponerme en mi lugar.
Y ese fue el fin.

13.6.09

si es sólo desearlas...

Recordaba yo la cara preocupada de mi padre, ya que entrar a mi habitación de adolescente y ver las imágenes que colgaban de las paredes (dos cubiertas de discos de María Callas, una foto descomunal de Marilyn Monroe, algunos afiches de producciones teatrales del momento me dejaban a salvo del oprobio) y decirme “Hija, no hay que enamorarse de las mujeres” fue todo uno.
No recuerdo mi reacción.
(...)
Hoy cuestionaría la distancia entre desearlas y enamorarme de ellas, pero creo que sería irme en agua de borrajas, ya que he hecho las dos cosas.
Vuelvo a sonreír y miro la foto del living en la que estamos abrazados en una enorme sonrisa mi señora, él y yo, en el puerto en la fresca tarde del 1º de enero de este año.

10.6.09

el relámpago del alma

Viene como doble programa con Juego de damas. Porque era necesario hoy hablar del amor.

El juego misterioso que va del amor a un cuerpo al amor de una persona me ha parecido lo bastante bello como para consagrarle parte de mi vida. Las palabras engañan, puesto que la palabra placer abarca realidades contradictorias, comporta a la vez las nociones de tibieza, dulzura, intimidad de los cuerpos, y las de violencia, agonía y grito. La obscena frasecita de Posidonio sobre el frote de dos parcelas de carne —que te he visto copiar en tu cuaderno escolar como un niño aplicado— no define el fenómeno del amor, así como la cuerda rozada por el dedo no explica el milagro infinito de los sonidos. Esa frase no insulta a la voluptuosidad sino a la carne misma, ese instrumento de músculos, sangre y epidermis, esa nube roja cuyo relámpago es el alma.

Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano

6.6.09

Superación de la especie

Mi primera suegra al preguntar por mí decía: "¿no vino la nena?"

La siguiente no sé qué rollo tenía con mi desempeño profesional y me llamaba por mi título hasta que me hinché las pelotas y en un almuerzo de domingo le dije: "Nos conocemos hace años, Alicia, ¿me podría llamar simplemente Fiamma?"

Otra, que me creía el centro mismo de las perversiones sexuales del planeta, o simplemente inadecuada para su hija que no era lesbiana, sin empacho me ha llamado "la pelotuda esa".

Mi última suegra, en el almuerzo en que la conocí, levantó la copa y me dijo :"bienvenida a la familia".

Gracias, Esther, tus post me vienen sirviendo de inspiración.

4.6.09

Arqueología, orden y progreso

Un cuaderno fechado en 1998. Azul. Cuenta una larga estancia parisina. Idas al mercado. Bicicletas. Mucho té caliente.
Otro comprobante de que me embarqué temeraria el 01/01/2000.
Fotos, fotos. Me veo de mucho más chica, con una camiseta verde y rodeada de chicos, que seguramente promedien su carrera de ingeniería civil por estos tiempos. Pienso en ese trabajo y se me representan los dinosaurios que a paso calmo cruzan la calle Bolívar rumbo a Plaza de Mayo.
Sevilleta de papel de un bar. Tiene una declaración de amor. ¿Cuánto tarde en degradarse la tinta? ¿Y un cuerpo? ¿Y la memoria?
Una imagen de Garfield que dice "Mr Fun". Había llegado después de un mes de amores. So what?
Una factura que me cuenta que pagué mi heladera 500 y pico de pesos hace como diez años. Mi teléfono de ese momento también está ahí (lo había olvidado). Era el del departamento minúsculo y soleado.
Parece que también compré una Pentax. Y que estaba barata, según me comentan la factura de la Fnac. Y que tenía un manual de usuario que consulté a menudo.
Sobre de azúcar de café que ya no existe en esta ciudad. "A tu lado todo puede ser mejor". (?)
Lo de la aspiradora es una pelotudez. Ni abro el manual ni la garantía. Pum, tiro todo y ya mismo.
Tosca. Metropolitan Opera House. Vestido celeste. Mucho calor. Sandalias compradas para la ocasión. El programa sólo tiene una muesquita en el margen superior derecho. No por negligencia del tiempo, sino porque el mismo día en que lo recibí, se enganchó al guardarlo en la cartera.
Tres largas tiras de stickers de gatos. Son fotos. Preciosos. ¿De dónde las habré sacado?
Un sobre intacto (y ese es su destino en la era del e-mail) con papel y sobres haciendo juego. Como fondo, un minino asoleándose.

Valentía extra se necesita para seguir.
Yo, hasta acá llego.
La bolsa de recuerdos llegó mitad a la basura y la otra mitad (expurgada) llegó al borde más alto del estante más alto.

2.6.09

Abrete sésamo: y el clóset se abrió

Leo en los blogs de Esther y Marga el tema de la visibilidad familiar. Las salidas o no del clóset y la aceptación o los fallidos de aceptación. Y qué bien lo han planteado cada una de ellas. Todo me lleva a una sonrisa y a pensarme en esos términos.
Salí del clóset “de joven”. No ya adolescente, pero sí de adulta joven . Tenía veinti muy pocos años, estaba recién graduada y (en un plan de comenzar mi vida ya /vencer o morir) convivía con mi primera pareja, a quién había conocido un año atrás.
La salida de la casa familiar despertó sospechas y algún encono.
Muchos de mis amigos estaban al tanto de mi vida amorosa, pero pocos de los que habían sido mis compañeros de estudio y ninguno de mis familiares, si bien ya habían asistido a alguna de mis viscerales amistades.
Un domingo por la mañana recibo con sorpresa la llamada de Silvia, una de mis compañeras. Nuestro trato era muy limitado, sólo habíamos cursado las primeras materias juntas y yo recientemente le había prestado algunos libros y ayudado con un examen. El motivo de la llamada era darme un aviso indispensable: parecía ser que yo era lesbiana. Un horror. Me decía que Marcela (con quién sí tenía una cierta amistad y sí estaba al tanto de mi vida) se estaba dedicando acontarle a ella y a los demás que yo estaba saliendo con una mujer y se había dedicado a remontaba a mi genealogía hasta la mismísima Mab (the fairy queen). Yo me enfurecí. Le grité dos verdades: que se comportaba como una idiota y que, además, si se juntaba con Marcela para estudiar… deberían dedicarse exactamente a hacer eso.
Sentía impotencia y furia. No porque supieran que yo era lesbiana, aunque compartiéramos todavía la noble casa de estudios (ellas todavía no se habían recibido y yo ya con mi título en mano, me había presentado a concurso de oposición y me había “reciclado” como profesora) sino porque me tomaran como el cotilleo del día. Ni corta ni perezosa, fui a tocar el timbre de la Marcela en cuestión. Ni bien abrió la puerta continué con mi rutina de gritos (esta vez por unos 20 minutos) recordándole todo lo que habíamos compartido y todas las veces en que la había ayudado y todos los exámenes que había pasado gracias a mi ayuda. Mi aullido final (ella, literalmente contra la pared) fue:” es de esas cosas que tenés que hablar con la gente, no de con quién vivo y duermo”.
Me sentía expuesta y movilizada. Mi orgullo estaba en juego. La siguiente parada fue el almuerzo en la casa familiar. Mi madre hacia algo en la cocina, no recuerdo qué. Yo me acerqué y sólo le dije: “Me fui a vivir con Mengana porque es mi pareja desde hace un año”. Se supone que la órbita de tierra describe una elipsis… me daba la impresión de que continuaría siendo la misma, pero mi madre me miró muy seria y me dijo que no quería que Mengana volviera a su pisar su casa. Salomónicamente respondí que si Mengana no era bien recibida bajo ese techo, yo tampoco lo sería. Pum, di un portazo y partí por un tiempo. Breve. La situación cedió a las pocas semanas, aunque yo casi me deshidraté de tanto llorar. Sólo llamaba para hablar con mi padre de vez en cuando. No recuerdo más particulares. A veces la memoria es piadosa con los hechos. Lo cierto es que poco tiempo después, mi padre y mi madre me visitaban en mi lesbiana casa y compartían mi lesbiana mesa.

30.5.09

Lógicas corporales


Tal vez sea demasiado temprano y no estoy segura de estar muy despierta. Ya sonó por primera vez el despertador. Sólo me acerco para no demorar más el primer abrazo del día. Me acerco al tacto, a ciegas. Me guía el calor del cuerpo. Y me abrazo desde el instinto. Le enlazo las piernas, me escondo en el hueco del cuello, le paso uno de mis brazos por debajo de su cintura. Y me uno, me adhiero.
Lo mejor del día que comienza. Porque la amo y es tan linda cuando todavía no se despertó y cuando recién se despierta y cuando, enfurruñada, sale con el pijamas bajo el abrigo y cuando la veo caminar hacia mí, a lo lejos y cuando....
El primer beso de la mañana nos inaugura el día. No sabemos qué nos depara el exterior (si es que existe alguno más allá de las sábanas y la oscuridad de nuestro dormitorio). Sólo sé que ella está cerca y voy más cerca todavía.
Nos proponemos un amor físico sostido por el erotismo, pero que en ese día y en esa hora es ante todo nutricio y protector. Voy hacia mi espacio, mi reino inalenable, aunque el sueño me pese al punto de no poder abrir los ojos.
...
Recuerdo ahora uno de los fragmentos de ¿Qué, la eternidad? de Marguerite Yourcenar. Cuenta cómo en una estadía en Londres debió compartir cama con Yolande, la criada. Poco sabe del deseo del cuerpo; nada, del erotismos entre mujeres. Pero de inmediato el cuerpo se guía para encontrar su lugar en ese mundo que es la cama. Bendito sea el instinto:

" El [hecho] que sigue corrobora de antemano mi opinión de hoy sobre el tan controvertido tema del despertar de los sentidos, nuestros futuros tiranos. Nos acostamos las dos juntas esa noche en la estrecha cama de Yolande, la única de que disponíamos, y un instinto, una premonición de los deseos intermitentes experimentados y satisfechos más tarde en el curso de mi vida, me hizo encontrar al momento la posición y los movimientos necesarios de dos mujeres que se aman. Proust habló de las intermitencias de corazón. ¿Quién hablará de las de los sentidos (...)?"

27.5.09

Mirado al sesgo (y con un solo ojo)

Son las cosas que se me anuncian cuando me quedo sin reloj en medio del día. ¿Te acordás del post del que te había hablado anoche?


Mira emocionada y llorosa: le entregaban un hermoso reloj pulsera. Un brazalete dorado y perfecto. Oro puro en el que convivían una esfera de cristal con la suma del tiempo humano. Tras el cristal, agujas delgadísimas y de movimientos regulares (para ordenar el mundo) y a su alrededor, ordenada y perfecta, la sucesión de los hechos de los hombres.

I: El hombre que llora en la caverna oscura: la pintura del ciervo ayudó a la muerte de la presa ayer, pero hoy amaneció también muerta su mujer.
II: Rland vuelve de la batalla. Los sarracenos han caído. Pero su suegro lo ha traicionado. Al cruzar los Pirineos lo espera la emboscada (y la literatura).
III: La confusión de Janet W. Todo es fuego. Cree que todo Londres arde en ese preciso momento.
IV: Escribe una carta larga, larguísima antes de matarse. Se llama Carolina von Günderroe y ama a Bettina en secreto.
V: Nace Sobremonte. Será Virrey y pasará a la hitoria por huir como una rata en su carroza.
VI: Todavía distingue contornos y colores. Se apellida Borges y no escribirá novelas ni obtendrá el Nobel.

Queda todavía la mitad de la hitoria para ser develada, pero mira al sesgo. El XII podría llegar a contarle su propio destino.