Tieregarten 3 años. Modo de uso.
Lo noté hace un mes, lo olvidé el día que correspondía. Tieregarten cumplió tres años el pasado 14 de julio (alonsanfán dela patrí lleyur de gluar...). Abrió el 14 de julio de 2006.
Poco tiempo antes me había aventurado en el mundo blogero, porque la chica con la que estaba "entrando" (pues que no salíamos!!) me comenta en una travesía en metro que nos llevaba a las 7.30 de la mañana a nuestros respectivos trabajo que había puesto las cosas que yo le había escrito en su blog (¿y qué será un blog?). "Si te molesta las saco..." Me sentí elogiada. Me dio una dirección que cerraba con algo críptico al estilo blogspot.com. Seguramente debió aclarar que no cerraba con punto ar. Fui columnista ad honorem por unos meses, hasta que me decidí a abrir un blog.
Busqué títulos, pensé y repensé. Me decidí por un nombre alemán, ya que yo frecuentaba ese idioma por esas épocas y tomé la versión corregida de Tiergarten (zoológico). Porque mi título no es literalmente la palabra alemana, sino que quedó Tiere (animales)-garten (jardín). En ese momento me pareció mejor modificar la palabra y que no caer en cada buscador del célebre parque berlinés. Tal preocupación hoy, mirada a la distancia, me resulta una sobrerana estupidez. Pero ya mis lectores me han likeado así y Eisberg me hizo ese banner precioso. No vale la pena el cambio. No tendría sentido.
Lo cierto es que, por casualidad entré en este mundo y me quedo en él. Hasta el punto de que conocí a mi señora por este medio (les evito la historia, ya de público conocimiento) y compartimos un blog, mi segundo blog a la sazón (aunque en algún momento dejé en lectura pública otro con cartas/mails que he enviado y recibido y he tenido algunos blogs "dedicados" y de lectura restringida), en el que puedo disfrutar del aire de proyecto compartido. Eisberg y yo discutimos temas, fotos, nos preguntamos, nos divertimos en ese espacio.
Pero vuelvo a Tieregarten. El blog fue tomando un espacio en mi vida: más de una vez me ha sucedido pensar "esto va para el blog". Me ha servido de catarsis, de divertimento. Todavía me resulta raro ver que este espacio "virtual" ha tomado carnadura propia. Espacio en términos de físico y más real, imposible. Al punto de tener su momento al mediodía (a menos que sea un día de locos) para responder comentarios y algún ratito nocturno para publicar y leer blogs amigos.
Mi amiga Regina se sumó como colaboradora alguna vez. Mis otras amigas lo leen. Algunas pocas no tienen idea de qué la va, pero de todas formas lo tienen como bookmark.
Hay registro de viajes, vacaciones, apasionamientos, fotos, comentarios. En un principio lo presenté como un diario íntimo y público, espacio para compartir lecturas y películas. Después fue pasando a un cariz más de espacio lésbico. Soy lesbiana y mi vida está atravesada de ese "ser lesbiana". Intenté algunas taxonomías, concursos y tonteras de ese estilo. Pero lo que más satisfacción me ha dado fueron los momentos en los que salieron a la luz historias, que yo creía perdidas en mi cabeza o, peor aún, ya inexistentes. Recuerdos de esa adolecencia en la que ya me sentía lesbiana, amigas, deseos. El inevitable primer amor, que la gente de Página 12 también quiso publicar.
Este ha sido espacio para amigas, lectoras (que se hicieron amigas), lectoras-sólo-lectoras, personajes a los que "no les cierra bien el frasco", ilustres desconocidos ante los que se me escapa un ohhh admirado cuando me dicen que han dedicado nosecuantos días en leerse completo el blog. Y caballeros que me han seguido con fidelidad, humor y cariño. Pero, admitamos que este es un blog en el que predominan las lectoras.
Como balance provisorio, he sido feliz escribiendo este blog. Ha cambiado mis hábitos (y mi estado civil;).
Me siento parte de la blogósfera.
¿¡Quién me lo hubiera dicho!?







