El producto de las utopías

Miranda, hija de Próspero y criada en una isla por determinación de su padre conoce el mundo a través del amor. O lo que ella considera el mundo a través de lo que ella cree que es el amor, pero como más allá de la subjetividad sólo se encuentra el aire mismo, nada podemos objetarle. Shakespeare le hace decir en su The tempest, luego de haber conocido a Ferdinand, que el mundo es maravilloso y descubre que está poblado por criaturas de las que nunca había tenido noticias (los humanos, as a matter of fact, y el hombre en particular, ya que ya que su padre es un anciano y Caliban es un "monstruo"). Este amor replica en una nueva manera de conocer el mundo.
Oh, wonder
How many goodly creatures are there here!
How beateous mankind is! O brave new world!
That has such people in it!
Que el amor haga abrir los ojos y cambie la percepción del mundo resulta, cuanto menos, conocida (desde La vie en rose hasta cualquier otro texto menos presentable). Tal vez aquí lo curioso sea no tanto la afirmación sino el ojo atento de otro escritor puesto sobre estas palabras: unos siglos más tarde, Aldous Huxley propone lo que en castellano se conoció como "Un mundo feliz". La traducción arruina cualquier posible punto de contacto con el texto de Shakespeare, porque que el texto se llama originalmente Brave new world.
Pero Huxley retoma conceptualmente el texto de Shakespeare: tanto la isla como el necesario futuro que aquí se cierra son las marcas de la utopía- distopía. Y este es el punto de su novela. Cuánto mejor y más tranquilos estaríamos en un mundo que hubiera abandonado el deseo utópico. Y, en definitiva, todos los deseos, ya que la sociedad presentada es la de los ultra condicionamientos. En lugar de cadenas, drogas. Una cárcel perfecta.
Prospero no ha quedado tan lejos. La ironía de la felicidad contra la ficción de la representación.
Todo texto responde a un enunciado anterior y presupone respuesta de uno posterior, digo glosando mal y rápido a Bajtín. Probablemente encontrar estos recorridos entre los textos sea de las mayores delicias de la literatura.







3 comentarios:
concido con ud en que ese es el placer de la literatura. encontrar esos recorridos, esas referencias tácitas. para lectoras azarosas como yo, es lindo reconocer en un texto las marcas al agua dejadas por otros textos. no me pasa a menudo, pero cuando pasa, es maravilloso. quizás de eso se trate, de mirar al mundo con otros prismas, volviendo así a lo que dice al principio.
saludos!
Brave new world me llegó en el secundario, bastante antes que la lectura de The Tempest en la facultad. El texto de Huxley nos impactó tanto a mis compañeros y a mí que se los di a leer a mis alumnos de 2º. Sacaban reflexiones copadísimas del libro y se sorprendían un montón leyéndolo.
Este año cambié ese texto por otro más sencillo, ya que una colega me dijo que quizás sería más disfrutable para chicos más grandes y sentí que estaba pecando un poco de querer darles a mis alumnos (que sólo llegan hasta 2do, más grandes no tengo) todo aquello que a mí me había fascinado teniendo más en cuenta esto que su edad.
Talita: hay que leer y, si es posible, apartarse de lo que te quieren vender las librerías en la primera y segunda mesa. Eso es lo que "ellos" quieren vender y los lectores- ovejas deben consumir. Por ahí se van haciendo los hallazgos (ando con ese tema, aunque no venía por ahí su comentario).
Un beso y buenas lecturas
Brilluda: Si los niños de 2do año leían entusiasmados y tenían sus hipótesis de niños de 2do año... la lectura es la CORRECTA. Hay que desconfiar cuando el chico se aburre, no lee, mira para otro lado. Si te entusiasmó "Brave..." y querés compartirlo, avanti. Ya los chicos podrán volver sobre él en otro momento. Porque, ¿si les das lecturas criteriosas -o esas cosas horribles que escriben ad hoc para el secundario- y después nunca llega alguien que les haga leer a Huxley? Hay demasiado riesgo en eso.
un beso
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